viernes, 18 de noviembre de 2016

La llave

Rogamos un camino que nos lleve a otra parte. Un lugar donde la inconsciencia sea la moral y la astucia sea la política. Nosotros manifestamos los instantes que trascienden la muerte en un acto de 3 días. Reconocemos que es demasiado pero no es suficiente. Manifestamos que la locura es nuestra droga y que la quinestesia al peligro es lo que nos hace sobrevivientes. Hemos visto como se enciende la noche en una vela y como se ahoga en lagunas ardientes. Acostados en el sin nombre tomamos lo único que nos queda. No creemos en la quiromancia pero anhelamos predecir las estrellas que nos ubicaron en un mito. Reposados bajo soles y canciones no hay iceberg que nos congele la noche. Migramos al baldío con promesas de un cólera curable, la tiranía no entraría a sus arcas y los mormullos se quedarían afuera de la casa. Con números imprecisos se escribió binario en los pecados... las leyes no les entendieron y pudieron huir de la monotonía. 

Entre tantos solitarios se compartieron mil dichas y solo una sola cosa se quedó en la finca... anclada a la puerta yacía la esperanza de volvernos a encontrar.

Poetas Anónimos  

Perdona la ironía


"Noi abbiamo fatto l'amore fino alla mattina. Dolce e profano, la sua pelle era il nettare della vita...  la galassia è stata persa nei suoi occhi" 

Perdida, ligera y de doradas cenizas la mañana se despide de la luna. Tal ritual ha de haber sido programado con tanta picardia como ironía. Despedir la luz de la esperanza con la luz de la existencia refleja más que el descuido de algún dios o su ferviente capricho. Solo queda el olor de la mansedumbre en el lecho. allí, en la oscuridad se recita la naturaleza de la sombra nocturna. Nuevamente, el canto de las aves despide la quietud de las flores; la fotosíntesis devuelve el oxigeno que no le pertenece. 

Sabría que decirle al pensamiento si en cualquiera de los casos no me rindiera ante el deseo pero justificarse nunca es bueno, o al menos no es debido. Si mi pie pisara la historia mataría mi eternidad, esa que siento cuando me libero de los dogmas, cánones  y acertijos celestiales; ellos cuidarían de mi si  entendieran mi libre albedrio. Y aunque no me encajo entre sus piezas como manual de instrucciones me siento collage en el universo no escrito. Nadie debería esperar a un cristo redentor, tan solo a un buen hombre. 

Acudo a la mañana cuando no entiendo la noche pero anhelo la noche que sienta su amanecer.

Allegro giocoso, ma non troppo vivace


Que se siente escuchar la lluvia que producen las manos de miles de rostros no identificados. Cada uno de ellos más borroso cuando se mira al fondo pero ninguno de ellos pierde el sentido de su tacto cuando golpean al aire. Un escenario  oscuro cuyo eco espanta al silencio ruega por éxtasis; cornos, trompetas, violines, cellos, contrabajos,  timables, platillos, arpa, piano y batuta en mano... cada caricia rompe las disonancias entre el amor y el odio. Y  mi oído tiembla como si unos labios cálidos me besaran el cuello. Cada vello siente lo que mi alma entiende pero que no tiene lógica. 

Supongo que las noches fueron hechas para cantarse y las sillas para enterrar a los cuerpos. Miren como se eleva el sonido con las horas y las notas con sus musas. Blanca a mi lado, se haya un fantasma de impacientes miradas. Se unde en las graves y se despierta en las agudas. Duerme con los ojos abiertos y yo escucho con los míos vendados. Sosteniendo el boleto entre mi anular y el corazón, veo salir la luz entre mis dedos. Ahí, justo en frente de mis cejas se evapora el olvido. 

Solo pensaré en el arduo trabajo de sus dedos, en  sus días cautivos y en su ambiciosa perfección para sentirme culpable de no provocar un diluvio en el escenario. Donde no se ven las estrellas los ángeles escuchan sus aullidos... quizá no puedan ver nuestra sonrisa, conformense con nuestros aplausos.   

domingo, 23 de octubre de 2016

Tú tan insaciable y yo tan incomprensible



Cambiaría tu rostro cada vez que miraras, solo así tendría la certeza de que no quedaría corrompido después de atravesar mi alma. Pero te siento ligera… Parece que el segundo no ha dejado vació. Tocas mi mano en la oscuridad esperando a que sea yo el que guié a tus demonios; ellos se fueron a danzar con mi suerte y aun no regresan de mis vicios.

Tan inocente –Entre lo que se puede considerar impune – aun cree que no sé sus intenciones, pero ella no conoce mi penumbra. Se sonroja al atardecer con galaxias en sus ojos. Quema sus cabellos con un cigarrillo de 200 pesos. 

Le tengo entre mi seño como una extraña en el horizonte, aunque su aroma a café de mañana me seduce… Tan traicionera como una ruleta rusa me obliga a disparar. Señas que suben volumen al silencio y besos que difuminan el humo de sus satisfacciones. 



No me atreveré a borrar tus ambiciones. No intentaré ser más tu fantasma. No sentiré que giro con tu mundo… desde lo profundo del suburbio ahogare tus kamikazes, y tu serás mi autodestrucción. 

Para el ayer



Una esquina. Cuatro baldosas; Azules, quebrajadas, manchosas. El agua cae en mi rostro como marea de tormenta. Se desliza desde mis ojos a mis pies. Tan sutil, independiente… carece de ambición. ¡Resbala gota, resbala! Descansa en el piso. Cierra tu conciencia y sentirás el sentido. Comen las horas las vidas que nos saborean. 

Azulejos mohosos, no desaparezcan de mis pies. ¡Sosténgame! ¡Sacúdanme! ¡Háganme levitar! Cascada aborigen, rodéame de tu sabiduría… encripta, convergente, laica. Arrullo matutino, brazos de miel, colorantes artificiales, sacrifiquen mis ansias locas y devuélvanme la cordura. Tiñan mi cuerpo que se evanece… Apaguen la hoguera que me hago cenizas 

Aguapanela simple, pan frio y un poco de veneno… ¡Sí! Me hace gracia.

Todos hemos estado allí.

 El que conoce la muerte pero no la besa extinguió su aliento antes de tocarle

Ja Ja Ja... Sonríe, todos ,,, hemos .......................



Icaro

Mírala como esfuerza sus dedos
Para empuñar el arma que nos disparó,
Por más sutil que fue su risa...
Y me suicido en sus palabras
Ellas conocen mis penas

La condena evaporó,
Entre sus noches se marchó,
Se hizo polución sin caminar...
Y me cantó en una danza
La nota que se hizo alabanza

... Volamos tan cerca del sol que nos quemamos...

Mirando sin razón, 
A su sombra dió su corazón
En una caja reciclable...
Vamos a vivir en cenizas,
Promesas que ahogan mis días...
Trajo consigo el espejo irrepetible
Y se convirtió en sal
le duele aceptar que era tan simple

Y me suicido en sus palabras... ellas conocen la calma
Y me canto en una danza... 

Voces de un niño perdido

Estaba en mi habitación desempolvando el televisor,
Vi una foto y no pude recordar quien era yo;
Detrás del vidrio el marco pierde su verdad,
Se ve tan gris mi rostro como un delincuente.

Una caja de papel se convertía en un carro de Matel
Y un castillo en el que solía habitar.
Yo era el rey, y recibía plata y oro de mascar
Junto a ríos y arcoiris de azúcar

Desperté en la mañana del silencio
Recuperando mis recuerdos, remembrando lo que soy
Le aposté a acorralar el cielo  y no pude cargar
La mitad de mis deseos ahora ¿Donde están?  

Noches de cuentos y mismos
De algunos monstruos perdidos en el respaldado de mi cama.
Asesinos con los dedos, ríos de lava que rosan mis pies y aun no muero
Solo juego siendo más que un inmortal.

Recuerdos del 96 enterrados en el día que aun se ve.
Memorias de algunos vecinos, Paredes que cuentan un mito
Del momento que era libre sin pensar...

...No era Yo, era la voz de un niño.

lunes, 26 de septiembre de 2016

He conocido y no sé



Estamos enterados de los términos que clasifican lo entendible. Circulan los sonidos, las vistas, los aromas y alucinaciones cautivas en el espacio. Entendemos lo que no hicimos y le dimos nombre a lo que no es nuestro. Rehacemos lo establecido y configuramos los dogmas que nos han hecho leyes; leyes tan elementales que canonizan la monotonía, ya no trascienden el entendimiento… son solo palabras. Un lenguaje que de manera inconsciente sabe más de sí mismo que nosotros de su sentido.

Nuestro escape es algo imaginario -¡Existente!- En el sentido del verso. Haría más falta la luna a los ojos terrestres desde la costumbre que desde su naturaleza. Entonces cercenaría el no saber al sentir… ese sentir que sabe que no entiende pero sin duda le siente tan cercano que no dudaría en divulgar su verdad.

-¿Verdad?- otro imaginario que no tiene imagen, tiene video. Tan seguro y tan claro su significado en mí hasta que no lo puedo enseñar. Le conozco, lo sé… no le defino; Quizá, entonces ya no sea verdad. Le he sentido como lo que soy yo: una palabra árida en el diccionario. Una acción a la deriva de mi traumatismo. Le obedezco porque he nacido aquí… en las tierras que dieron nombre a lo que no entiendo.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Tu mi verbo... Yo tu coma



Guitarra de mis ecos ¡Cuando! La última vez que te… Tus cuerdas oxidadas, las notas. Tu astillada barriga, el espacio entre tu espalda y mi pecho. Tus clavijas algo amarillentas, no más. Que, de mis dedos en tu cuello. Mi voz, en tus armonías y tú no, en mis piernas. Que vació entre tu vientre agrietado y, el sonido. Un trozo de madera en una dimensión oculta, profana, algo triste. Tú, solo una guitarra.



Guitarra de mis ecos ¿Cuándo fue La última vez que te acariciaron? Tus cuerdas oxidadas cortan las notas. Tu astillada barriga raspa el espacio entre tu espalda y mi pecho. Tus clavijas algo amarillentas no se mueven más. Que has hecho de mis dedos en tu cuello. Mi voz desafina en tus armonías y tú no vibras en mis piernas. Que vació entre tu vientre se ha agrietado y deja escapar el sonido. Un trozo de madera en una dimensión oculta, profana, algo triste. Tu eres solo una guitarra.

El olvido de mi sombra

Tierna, carismática, algo sensible…  perseverante, coqueta, liberal, inteligente, alegre, risueña e inexistente. Viene con la brisa, duerme en su lejanía, sueña con estar viva. Espíritu errante de corazón urbano; no se conoce, no se codicia. En el filo del tiempo se pierde en la historia

sábado, 24 de septiembre de 2016

Manúal de instrucciones: Cómo llegar tarde




Primero calcule empíricamente la distancia entre X y Y en pasos por minuto. Recuerde que este cálculo se debe hacer de la manera más de “ojito” posible. Un día antes, en la noche, ajuste el despertador a la hora más precisas posible; no hay que olvidar que entre más corto sea el tiempo, más optimo es su quehacer… Tenga en la cuenta considerar las variables de importancia de sus compromisos, como: examen, exposición, cátedra, relleno o trabajo en equipo; si tiene clase con Marta, aborte, no insista, esté manual no es para usted.

Si decidió seguir con este proceso, a la mañana siguiente tómese el tiempo necesario para quitarse las cobijas o vuelva a dormir 5 minutos más, opcional. Es muy importante al momento de ducharse, por supuesto, si es el día, filosofar todo lo que más pueda sobre sus dudadas existenciales. Nota: haga uso de su celular, radio o equipo de sonido para calcular canciones por minutos.

Si usted acostumbra a desayunar, ponga a hacer una arepa en bajo mientras se viste. Con cuidado, acicálese lo mejor que pueda hasta que sienta el olor a arepa quemada. Termínese de vestir comiendo y tome sus útiles tal cual los trajo el día anterior. Si es posible empaque mecato.

Si usted pudo cumplir con éxito estos pasos hasta aquí y todavía va a tiempo, no se preocupe, que el Conatra seguro ajusta estos detalles.

Mire el reloj más de 3 veces en el trayecto y piense en alguna excusa creíble. Atención: no se pueden usar más de 2 excusas a la semana, de lo contrario la gente puede llegar a pensar que usted es un impuntual, incluso hasta mentiroso. Mejor asista con la cabeza toda la cantaleta que le digan.


Por último, cuando se baje del bus, piérdase en la naturaleza que le rodea, charle con su amigo el semáforo en rojo y corra por las calles como si estuviera jugando chucha cogida. Acelere, seque el exceso de sudor en el baño y agache la cabeza antes de entrar. Atención: si su clase es con Marta no entre.

domingo, 4 de septiembre de 2016

No es más que otro ...



En un instante en el espacio, la suerte se encontró con la casualidad. Una línea pintada por monotonía me condujo hacia la espera. En el ápice de la terminal un alma en pena roba mi intriga. Con más o menos 26 primaveras invernadas, cubre su sombra con el velo de la mafia italiana, hijo de la tribu Padang, arlequín de casting. Mi mirada es usurpada por los jinetes del nuevo mundo que descienden de sus arcas. Un caballo le lastima. Doliéndole su ira muerde el puñal, y con vinagre en sus pupilas relincha al viento. Como la esquina de una mesa que golpea siempre el mismo dedo le acusa de atentado. Como político en cólera busca su trono.



Sus horas me persiguen, me añaden a su lista de favoritos. La bengala marca el lugar mientras a su lado alguien llena la copa de su angustia. Le mira entre su hombría… le faltaba un botón.  

lunes, 29 de agosto de 2016

Un rollo de agua



Debe haber alguna clase de empatía entre las letras que imitan lo que ha sido profanado por la vista y retorcido por los oídos. Sin embargo, siempre existe un toque de verdad entre cifrados tan particulares como los escrito. Por mi parte yo no hago más de lo que ya está hecho; no considero un acto conformista mi tranquilidad pero ya ha pasado largo tiempo sin tener que hacer más que escuchar a la vida.

Hay ocasiones tan perfectas, que el tiempo se paraliza con la palabra de un sabio y todo se vuelve un segundo extendido. Mi oído atiende a su consejo, mis ojos beben su verdad y mi mente funciona como un estudio de cine con la promesa de una gran obra. El sonido se pausa para que mi sentido recree el soundtrack perfecto, unos cuantos filtros con escala de azules y grises, un primer plano desde las alturas, enfoque de siluetas, sombras y finalmente un juego de luces que recreen la trama perfecta.

En la primera escena no existe más que el mundo de ella, un ser desconocido, algo joven, tierno y tímido. Seguramente tiene un rostro ideal; piel blanca, cabello liso-castaño, labios carmesí, pómulos ruborosos y dentadura recta. Por otro lado, su coprotagonista le responde a su sonrisa. Atento, seguro y un toque de gracia le hacen el hombre de sus noches .De piel morena, cabello oscuro-corto, ojos oscuros, pómulos redondos y dentadura de riel… de seguro no habrían sido escogidos para chocarse ante mi vista y hacer de este momento una pantomima, pero parecen ser el reparto ideal.

Rápidamente mis guionistas mal pagados trabajan en una historia que encaje entre lo real y lo imposible, el lio de todo buen drama. La segunda escena empieza con un balance sincronizado de manos y dedos. Se sostienen en el aire hasta llegar a sus rostros. Sonríen, se besan y como un acto kamikaze, él, resbala su mano sin paracaídas para peinarle el miedo; ella agacha su cabeza, y como una especie de venia él recibe su encanto. Todo parece ser capturado en 1080p, y mis cámaras son atrevidas, sagaces, o quizá este sea un silencio que merece ser oído.


Finalmente, el tercer acto está listo para empezar. Sin cortes, ni pausas o algún otro chance para rodar, él, recibe su rostro entre sus almohadas y con un silencio sepulcral mira entre sus cejas… ella solo tenía un ojo, pero le sonreía tan profundamente que pareciese que su vista no le desconociera. Sus sentidos le pertenecen a él, y todo lo que emana su esmeralda es la magia que celosamente esconde el tiempo. Su tuerto tiembla con ganas de abrirse solo para hacerlo infinito; ese instante que se roba mi conciencia y da un respiro a mi alma se convierte en un sublime recuerdo que quedará marcado en un rollo de agua que seguro me hará el ganador de un Oscar… ese segundo se hará el rayo de luz que despeje mis tinieblas. Y aquellos vacíos que no narre mi cortometraje se perderán en mi alma como esa magia que me habla en la lejanía; esa voz que escucho que me lo facilita todo. Es esa muestra divina que me enseña cómo sobrevivir dentro de esta jaula mortal en donde mi silencio hace historia.

lunes, 15 de agosto de 2016

Navegando entre mis noches perdidas



Veo salir las horas de sus casas mientras el reloj se suicida.

Veo la mañana perdida caminando entre susurros toscos.

Veo, y no veo los ojos que responda a mi ausencia.

Las pupilas no se tocan ni por coincidencia.

¿Por qué se siente tan frío el calor de la mañana?

Me duele la pereza, me duele el somnoliento del viento.

Aguardo en la esquina de una acera por una ruta que me alcance. 

A través de sus retrovisores contactan dos almas perdidas,

La que me lleva a mi destino y la que conduce para no llegar a casa.

En una especie de danza coreográfica las almas errantes siguen la marea.

Le tengo susto al día que me mantiene sonámbulo.

Me vuelvo claustrofóbico aun cuando estoy en la ventana.

Y justo antes de cerrar mis ojos y acompañar a Morfeo

Veo el jugo del sol licuado por las ramas de un clérigo guayacán

Veo un hombre en medio de la carretera arriesgando su humanidad para salvar la vida de una mariposa incapaz de volar

Veo a un perro detrás de una reja saludando a un indigente como si le conociera de otra vida.

Veo y la veo con mis ojos entre abiertos... respiro.

No sé si era el hijo del sol recogiendo las  alas de un ángel lo que revivió la mañana

O si fue un romance de historia lo que inmortalizó la magia de lo imposible

Lo que me hizo despertar fue recordar los sueños de mis horas en vela

Y encontrar su mirada navegando en mis noches perdidas


No saben de mi…



Llega un momento en la vida, de todo hombre o mujer, en el que sus decisiones forjarán su destino, y sus caprichos detonarán el augurio de sus emociones. Siendo libremente tranquilo o quizá intrépido, las vicisitudes que me rodean dejan un sin sabor experimental en mi vida de manera tajante, en la cual no puedo encontrar lo que desearía fuera una paz sin pugna.


El ser por naturaleza busca ser; más que alguien, algo. Debido a su angustia busca el reconocimiento de la sociedad; se le mira como un objeto, un imaginario o simplemente un estereotipo. En circunstancias ajenas a mi entendimiento me veo en la penosa situación de ser juzgado por mi “autonomía”; vaya concepto más trillado y poco útil para describir mis labores sociales. Tiendo a reclamarle a la cultura que me cobija a cerca de este ciclo clandestino o en ocasiones bastante liberal que me juzga bajo sus manos consoladoras. No le rezo a la virgen, no me muero por el futbol, no me gusta el vallenato, decido no ponerle barba a Dios, no me gustan las rumbas, detesto el humo del cigarrillo, no considero necesario abducirme en estados alucinógenos, no creo en el ahora -pero sí en un futuro-, no amo la investigación, detesto al que presume lo que no entiende, me hostigo de las criticas socio-individuales, considero la farándula el peor vicio, no tolero que el mundo resuma su problemáticas y bendiciones en una palabra, me desgasta escuchar las mismas canciones, ver los mismos borrachos, y sentir el mismo hedor de la pólvora en navidad, aun no comprendo la verdad científica y ultimadamente considero que las mejores materias de mi carrera pertenecen al ciclo humanista.

Dígame usted que consideraría de un extraño que habita en la zona más árida del infierno ¿Le tendría pesar si merece el lamento? Su muy volátil e indiscutible lógica con moral paupérrima seguro no le amordazaría ¿verdad? Me encuentro en migo mismo y me disculpo ante mis ancestros patriarcales. Aún no he comprendido la sangre que derrocharon sus palabras, pues mi libertad todavía vive atada a sus barcos. Pero… tan solo en ocasiones, más bien en tiempos, micras o solo en deja vús, desearía hacer de mi mundo el más simple. Repetir sus palabras, celebrar sus goles, envidiar vidas perfectas, trasnocharme con una puta, ir los domingos a misa, embriagarme en las aduanas… ser aceptado, así sin más y sin reproche, relajar mi alma en la brisa y escribir mi testamento en la cama de un motel.

La gente no lo siente, pero me harto de callar. Escucharles en la mañana, tarde y noche con su lengua circuncidada, ver que el sol nos quema la espalda y así toda la vida pareciese una lucha. Y por todas las comas que le he puesto a este texto y las que no quise poner para no amenizar la historia, he decidido vivir bajo el pensamiento que no existe en mi escucha, no lo comparten todas las voces y que no lo puede leer un youtuber… he decidido venderle mi alma a las letras que están en mis zapatos, bolsillos, interiores y manillas… he decidido ser éxtasis para mi lápiz.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Un sueño hecho desastre



He de confesar que soy una persona con pensamientos protestantes. Esta es una recopilación de arraigos mentales que desde infante han atentado a mi suerte. Supongo que mis deseos me son más importantes aun cuando la tiranía me impulsa a ser más común que lo que me rodea.

He venido describiendo a lo corto de las horas lo que parece una larga y hostigante semana. Es increíble que los días se hagan letras así como mis pensamientos nubes en el espacio que dan sombra a mi cabeza aun en el más caluroso engaño. Me encantaría encontrar una explicación a mis subterfugios pero es que a veces no me gusta estar rodeado del mundo. Quizá es la pereza o un vicio que me excita. Sin importar la razón, mis pies no se cansan de la espera si no mi mente, de lo vació que se encuentra el tumulto fluctuante.

Miércoles 5:53 P.M


En una calle a lo lejano se ven multitudes rezando a sus dioses y demonios; Les abrazan por igual como si fueran hermanos. Mis ojos enrojecen con el aire verde que no calla y mis oídos se hacen sordos con los cantos de una sirena en red de pesca. Que bien se siente caminar en soledad cuando sabes que en ningún callejón te encontrarás un cuchillo; Yo solo abrigo mis bolsillos por si quiere entrar el invierno. Desde niño mis padres me ensañaron como enfrentar la soledad con precaución. Sus gestos de seguridad aun cuando la calle se perdía en disturbio era algo ejemplar. Maleta en frente, billetera en los bolsillos más ajustados y abrir el compas de las piernas para no dejarse alcanzar de la sombra. Lo que parecen ser protocolos de seguridad innecesaria en más de una ocasión me han librado del maligno.

Hasta la fecha he acatado los consejos de mis padres como si fueran un regalo del tiempo. Cuando me miro en el espejo solo los veo a los dos y lo que hicieron de este muchacho. Pero hoy todo cambia ¡Estoy de fiesta “hijueputa”! Que chimba ser paisa de a segundos en el año. Todo lo veo verde y no dudo mucho que una colegiala se haya pintado las tetas. No veo nada más que uniformados con puntos en sus cabezas pero una voz al fondo del bulevar proclama "Rápido" "Rápido" llegaron Jesús y sus apóstoles con aire acondicionado. Saquen todos los ramos de maticas, los inciensos y la mirra blanca… es en esos segundos en los que pregunto si a dios le han de gustar sus rituales suicidas.

Entre tanta llama me hago leña al caldero y brasa entre sus palmas. Si los santos iluminan el cielo con sus "guevos" hoy habrá un milagro. El peso de los bolsillos se hará ligero, extenderemos nuestras manos hacia el cosmos para extirpar una estrella, los humos de las nubes caerán a nuestros pies y todo aquel que se arrepienta no irá al infierno en el camión negro. Corramos mis valientes compatriotas a recibir los jinetes celestiales. Salten sillas, rompan mayas, quiebres sus copas para abrasarles, toquen la intangibilidad de sus alucinaciones para que juntos ganemos la copa. No obstante, en mi mente hay un tifón que arrastra todas aquellas imágenes que me perturban y se cuela en mi subconsciente una duda ¿Soy normal? Al parecer soy el único que tiene miedo de que ganen el cielo o aun más que se arrastren en el infierno.

Que duro es ser un hincha cuando te apuntan por la espalda o cuando te obligan a saltar hasta que te sangren las piernas. Que duro me es no ser esclavo de mi arrogancia pero es más duro no complacer al pueblo con su propia balada. Déjeme decirle que un instintivo deseo algo ególatra me hace presentarme ante la gente como compositor, así que me tomé la osadía de homenajear a mi hinchada fiel. Disculpe de ante mano si desafino o no riman las palabras; lo hice con un tanto de mareo del aire que aun yace en mis pulmones.



El que no salte le van a robar Ole Ole- Ole Ola


El que no salte lo voy a quemar Ole Ole- Ole Ola


Tráigame un porro “hijueputa” que me voy a alocar


Traiga una copa “hijueputa” hoy me voy a embriagar


Póngame a saltar policía que no puedo parar


Que Hoy ganamos la copa y perdimos la humanidad


A veces me pregunto si todo lo que se escucha duele o todo lo que se habla importa. Me gustaría pensar por un momento que todos los hinchas son niños que no saben lo que cantan o que tan solo les pareciese una bonita tonada en otro idioma que no pueden traducir porque no tienen Google translate. Si la palabra no importase de seguro el insulto no doliese, y si no hay dolor no hay rabia, y si no hay rabia… bueno, ya no habría Fútbol.