domingo, 23 de octubre de 2016

Tú tan insaciable y yo tan incomprensible



Cambiaría tu rostro cada vez que miraras, solo así tendría la certeza de que no quedaría corrompido después de atravesar mi alma. Pero te siento ligera… Parece que el segundo no ha dejado vació. Tocas mi mano en la oscuridad esperando a que sea yo el que guié a tus demonios; ellos se fueron a danzar con mi suerte y aun no regresan de mis vicios.

Tan inocente –Entre lo que se puede considerar impune – aun cree que no sé sus intenciones, pero ella no conoce mi penumbra. Se sonroja al atardecer con galaxias en sus ojos. Quema sus cabellos con un cigarrillo de 200 pesos. 

Le tengo entre mi seño como una extraña en el horizonte, aunque su aroma a café de mañana me seduce… Tan traicionera como una ruleta rusa me obliga a disparar. Señas que suben volumen al silencio y besos que difuminan el humo de sus satisfacciones. 



No me atreveré a borrar tus ambiciones. No intentaré ser más tu fantasma. No sentiré que giro con tu mundo… desde lo profundo del suburbio ahogare tus kamikazes, y tu serás mi autodestrucción. 

Para el ayer



Una esquina. Cuatro baldosas; Azules, quebrajadas, manchosas. El agua cae en mi rostro como marea de tormenta. Se desliza desde mis ojos a mis pies. Tan sutil, independiente… carece de ambición. ¡Resbala gota, resbala! Descansa en el piso. Cierra tu conciencia y sentirás el sentido. Comen las horas las vidas que nos saborean. 

Azulejos mohosos, no desaparezcan de mis pies. ¡Sosténgame! ¡Sacúdanme! ¡Háganme levitar! Cascada aborigen, rodéame de tu sabiduría… encripta, convergente, laica. Arrullo matutino, brazos de miel, colorantes artificiales, sacrifiquen mis ansias locas y devuélvanme la cordura. Tiñan mi cuerpo que se evanece… Apaguen la hoguera que me hago cenizas 

Aguapanela simple, pan frio y un poco de veneno… ¡Sí! Me hace gracia.

Todos hemos estado allí.

 El que conoce la muerte pero no la besa extinguió su aliento antes de tocarle

Ja Ja Ja... Sonríe, todos ,,, hemos .......................



Icaro

Mírala como esfuerza sus dedos
Para empuñar el arma que nos disparó,
Por más sutil que fue su risa...
Y me suicido en sus palabras
Ellas conocen mis penas

La condena evaporó,
Entre sus noches se marchó,
Se hizo polución sin caminar...
Y me cantó en una danza
La nota que se hizo alabanza

... Volamos tan cerca del sol que nos quemamos...

Mirando sin razón, 
A su sombra dió su corazón
En una caja reciclable...
Vamos a vivir en cenizas,
Promesas que ahogan mis días...
Trajo consigo el espejo irrepetible
Y se convirtió en sal
le duele aceptar que era tan simple

Y me suicido en sus palabras... ellas conocen la calma
Y me canto en una danza... 

Voces de un niño perdido

Estaba en mi habitación desempolvando el televisor,
Vi una foto y no pude recordar quien era yo;
Detrás del vidrio el marco pierde su verdad,
Se ve tan gris mi rostro como un delincuente.

Una caja de papel se convertía en un carro de Matel
Y un castillo en el que solía habitar.
Yo era el rey, y recibía plata y oro de mascar
Junto a ríos y arcoiris de azúcar

Desperté en la mañana del silencio
Recuperando mis recuerdos, remembrando lo que soy
Le aposté a acorralar el cielo  y no pude cargar
La mitad de mis deseos ahora ¿Donde están?  

Noches de cuentos y mismos
De algunos monstruos perdidos en el respaldado de mi cama.
Asesinos con los dedos, ríos de lava que rosan mis pies y aun no muero
Solo juego siendo más que un inmortal.

Recuerdos del 96 enterrados en el día que aun se ve.
Memorias de algunos vecinos, Paredes que cuentan un mito
Del momento que era libre sin pensar...

...No era Yo, era la voz de un niño.