viernes, 18 de noviembre de 2016

La llave

Rogamos un camino que nos lleve a otra parte. Un lugar donde la inconsciencia sea la moral y la astucia sea la política. Nosotros manifestamos los instantes que trascienden la muerte en un acto de 3 días. Reconocemos que es demasiado pero no es suficiente. Manifestamos que la locura es nuestra droga y que la quinestesia al peligro es lo que nos hace sobrevivientes. Hemos visto como se enciende la noche en una vela y como se ahoga en lagunas ardientes. Acostados en el sin nombre tomamos lo único que nos queda. No creemos en la quiromancia pero anhelamos predecir las estrellas que nos ubicaron en un mito. Reposados bajo soles y canciones no hay iceberg que nos congele la noche. Migramos al baldío con promesas de un cólera curable, la tiranía no entraría a sus arcas y los mormullos se quedarían afuera de la casa. Con números imprecisos se escribió binario en los pecados... las leyes no les entendieron y pudieron huir de la monotonía. 

Entre tantos solitarios se compartieron mil dichas y solo una sola cosa se quedó en la finca... anclada a la puerta yacía la esperanza de volvernos a encontrar.

Poetas Anónimos  

Perdona la ironía


"Noi abbiamo fatto l'amore fino alla mattina. Dolce e profano, la sua pelle era il nettare della vita...  la galassia è stata persa nei suoi occhi" 

Perdida, ligera y de doradas cenizas la mañana se despide de la luna. Tal ritual ha de haber sido programado con tanta picardia como ironía. Despedir la luz de la esperanza con la luz de la existencia refleja más que el descuido de algún dios o su ferviente capricho. Solo queda el olor de la mansedumbre en el lecho. allí, en la oscuridad se recita la naturaleza de la sombra nocturna. Nuevamente, el canto de las aves despide la quietud de las flores; la fotosíntesis devuelve el oxigeno que no le pertenece. 

Sabría que decirle al pensamiento si en cualquiera de los casos no me rindiera ante el deseo pero justificarse nunca es bueno, o al menos no es debido. Si mi pie pisara la historia mataría mi eternidad, esa que siento cuando me libero de los dogmas, cánones  y acertijos celestiales; ellos cuidarían de mi si  entendieran mi libre albedrio. Y aunque no me encajo entre sus piezas como manual de instrucciones me siento collage en el universo no escrito. Nadie debería esperar a un cristo redentor, tan solo a un buen hombre. 

Acudo a la mañana cuando no entiendo la noche pero anhelo la noche que sienta su amanecer.

Allegro giocoso, ma non troppo vivace


Que se siente escuchar la lluvia que producen las manos de miles de rostros no identificados. Cada uno de ellos más borroso cuando se mira al fondo pero ninguno de ellos pierde el sentido de su tacto cuando golpean al aire. Un escenario  oscuro cuyo eco espanta al silencio ruega por éxtasis; cornos, trompetas, violines, cellos, contrabajos,  timables, platillos, arpa, piano y batuta en mano... cada caricia rompe las disonancias entre el amor y el odio. Y  mi oído tiembla como si unos labios cálidos me besaran el cuello. Cada vello siente lo que mi alma entiende pero que no tiene lógica. 

Supongo que las noches fueron hechas para cantarse y las sillas para enterrar a los cuerpos. Miren como se eleva el sonido con las horas y las notas con sus musas. Blanca a mi lado, se haya un fantasma de impacientes miradas. Se unde en las graves y se despierta en las agudas. Duerme con los ojos abiertos y yo escucho con los míos vendados. Sosteniendo el boleto entre mi anular y el corazón, veo salir la luz entre mis dedos. Ahí, justo en frente de mis cejas se evapora el olvido. 

Solo pensaré en el arduo trabajo de sus dedos, en  sus días cautivos y en su ambiciosa perfección para sentirme culpable de no provocar un diluvio en el escenario. Donde no se ven las estrellas los ángeles escuchan sus aullidos... quizá no puedan ver nuestra sonrisa, conformense con nuestros aplausos.