Rogamos un camino que nos lleve a otra parte. Un lugar donde la inconsciencia sea la moral y la astucia sea la política. Nosotros manifestamos los instantes que trascienden la muerte en un acto de 3 días. Reconocemos que es demasiado pero no es suficiente. Manifestamos que la locura es nuestra droga y que la quinestesia al peligro es lo que nos hace sobrevivientes. Hemos visto como se enciende la noche en una vela y como se ahoga en lagunas ardientes. Acostados en el sin nombre tomamos lo único que nos queda. No creemos en la quiromancia pero anhelamos predecir las estrellas que nos ubicaron en un mito. Reposados bajo soles y canciones no hay iceberg que nos congele la noche. Migramos al baldío con promesas de un cólera curable, la tiranía no entraría a sus arcas y los mormullos se quedarían afuera de la casa. Con números imprecisos se escribió binario en los pecados... las leyes no les entendieron y pudieron huir de la monotonía.
Entre tantos solitarios se compartieron mil dichas y solo una sola cosa se quedó en la finca... anclada a la puerta yacía la esperanza de volvernos a encontrar.
Poetas Anónimos