domingo, 23 de octubre de 2016

Tú tan insaciable y yo tan incomprensible



Cambiaría tu rostro cada vez que miraras, solo así tendría la certeza de que no quedaría corrompido después de atravesar mi alma. Pero te siento ligera… Parece que el segundo no ha dejado vació. Tocas mi mano en la oscuridad esperando a que sea yo el que guié a tus demonios; ellos se fueron a danzar con mi suerte y aun no regresan de mis vicios.

Tan inocente –Entre lo que se puede considerar impune – aun cree que no sé sus intenciones, pero ella no conoce mi penumbra. Se sonroja al atardecer con galaxias en sus ojos. Quema sus cabellos con un cigarrillo de 200 pesos. 

Le tengo entre mi seño como una extraña en el horizonte, aunque su aroma a café de mañana me seduce… Tan traicionera como una ruleta rusa me obliga a disparar. Señas que suben volumen al silencio y besos que difuminan el humo de sus satisfacciones. 



No me atreveré a borrar tus ambiciones. No intentaré ser más tu fantasma. No sentiré que giro con tu mundo… desde lo profundo del suburbio ahogare tus kamikazes, y tu serás mi autodestrucción. 

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