"Noi abbiamo fatto l'amore fino alla mattina. Dolce e profano, la sua pelle era il nettare della vita... la galassia è stata persa nei suoi occhi"
Perdida, ligera y de doradas cenizas la mañana se despide de la luna. Tal ritual ha de haber sido programado con tanta picardia como ironía. Despedir la luz de la esperanza con la luz de la existencia refleja más que el descuido de algún dios o su ferviente capricho. Solo queda el olor de la mansedumbre en el lecho. allí, en la oscuridad se recita la naturaleza de la sombra nocturna. Nuevamente, el canto de las aves despide la quietud de las flores; la fotosíntesis devuelve el oxigeno que no le pertenece.
Sabría que decirle al pensamiento si en cualquiera de los casos no me rindiera ante el deseo pero justificarse nunca es bueno, o al menos no es debido. Si mi pie pisara la historia mataría mi eternidad, esa que siento cuando me libero de los dogmas, cánones y acertijos celestiales; ellos cuidarían de mi si entendieran mi libre albedrio. Y aunque no me encajo entre sus piezas como manual de instrucciones me siento collage en el universo no escrito. Nadie debería esperar a un cristo redentor, tan solo a un buen hombre.
Acudo a la mañana cuando no entiendo la noche pero anhelo la noche que sienta su amanecer.
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