He de confesar que soy una persona con pensamientos protestantes. Esta es una recopilación de arraigos mentales que desde infante han atentado a mi suerte. Supongo que mis deseos me son más importantes aun cuando la tiranía me impulsa a ser más común que lo que me rodea.
He venido describiendo a lo corto de las horas lo que parece una larga y hostigante semana. Es increíble que los días se hagan letras así como mis pensamientos nubes en el espacio que dan sombra a mi cabeza aun en el más caluroso engaño. Me encantaría encontrar una explicación a mis subterfugios pero es que a veces no me gusta estar rodeado del mundo. Quizá es la pereza o un vicio que me excita. Sin importar la razón, mis pies no se cansan de la espera si no mi mente, de lo vació que se encuentra el tumulto fluctuante.
Miércoles 5:53 P.M
En una calle a lo lejano se ven multitudes rezando a sus dioses y demonios; Les abrazan por igual como si fueran hermanos. Mis ojos enrojecen con el aire verde que no calla y mis oídos se hacen sordos con los cantos de una sirena en red de pesca. Que bien se siente caminar en soledad cuando sabes que en ningún callejón te encontrarás un cuchillo; Yo solo abrigo mis bolsillos por si quiere entrar el invierno. Desde niño mis padres me ensañaron como enfrentar la soledad con precaución. Sus gestos de seguridad aun cuando la calle se perdía en disturbio era algo ejemplar. Maleta en frente, billetera en los bolsillos más ajustados y abrir el compas de las piernas para no dejarse alcanzar de la sombra. Lo que parecen ser protocolos de seguridad innecesaria en más de una ocasión me han librado del maligno.
Hasta la fecha he acatado los consejos de mis padres como si fueran un regalo del tiempo. Cuando me miro en el espejo solo los veo a los dos y lo que hicieron de este muchacho. Pero hoy todo cambia ¡Estoy de fiesta “hijueputa”! Que chimba ser paisa de a segundos en el año. Todo lo veo verde y no dudo mucho que una colegiala se haya pintado las tetas. No veo nada más que uniformados con puntos en sus cabezas pero una voz al fondo del bulevar proclama "Rápido" "Rápido" llegaron Jesús y sus apóstoles con aire acondicionado. Saquen todos los ramos de maticas, los inciensos y la mirra blanca… es en esos segundos en los que pregunto si a dios le han de gustar sus rituales suicidas.
Entre tanta llama me hago leña al caldero y brasa entre sus palmas. Si los santos iluminan el cielo con sus "guevos" hoy habrá un milagro. El peso de los bolsillos se hará ligero, extenderemos nuestras manos hacia el cosmos para extirpar una estrella, los humos de las nubes caerán a nuestros pies y todo aquel que se arrepienta no irá al infierno en el camión negro. Corramos mis valientes compatriotas a recibir los jinetes celestiales. Salten sillas, rompan mayas, quiebres sus copas para abrasarles, toquen la intangibilidad de sus alucinaciones para que juntos ganemos la copa. No obstante, en mi mente hay un tifón que arrastra todas aquellas imágenes que me perturban y se cuela en mi subconsciente una duda ¿Soy normal? Al parecer soy el único que tiene miedo de que ganen el cielo o aun más que se arrastren en el infierno.
Que duro es ser un hincha cuando te apuntan por la espalda o cuando te obligan a saltar hasta que te sangren las piernas. Que duro me es no ser esclavo de mi arrogancia pero es más duro no complacer al pueblo con su propia balada. Déjeme decirle que un instintivo deseo algo ególatra me hace presentarme ante la gente como compositor, así que me tomé la osadía de homenajear a mi hinchada fiel. Disculpe de ante mano si desafino o no riman las palabras; lo hice con un tanto de mareo del aire que aun yace en mis pulmones.
El que no salte le van a robar Ole Ole- Ole Ola
El que no salte lo voy a quemar Ole Ole- Ole Ola
Tráigame un porro “hijueputa” que me voy a alocar
Traiga una copa “hijueputa” hoy me voy a embriagar
Póngame a saltar policía que no puedo parar
Que Hoy ganamos la copa y perdimos la humanidad
A veces me pregunto si todo lo que se escucha duele o todo lo que se habla importa. Me gustaría pensar por un momento que todos los hinchas son niños que no saben lo que cantan o que tan solo les pareciese una bonita tonada en otro idioma que no pueden traducir porque no tienen Google translate. Si la palabra no importase de seguro el insulto no doliese, y si no hay dolor no hay rabia, y si no hay rabia… bueno, ya no habría Fútbol.
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