Primero calcule empíricamente la distancia entre X y Y en pasos por minuto. Recuerde que este cálculo se debe hacer de la manera más de “ojito” posible. Un día antes, en la noche, ajuste el despertador a la hora más precisas posible; no hay que olvidar que entre más corto sea el tiempo, más optimo es su quehacer… Tenga en la cuenta considerar las variables de importancia de sus compromisos, como: examen, exposición, cátedra, relleno o trabajo en equipo; si tiene clase con Marta, aborte, no insista, esté manual no es para usted.
Si decidió seguir con este proceso, a la mañana siguiente tómese el tiempo necesario para quitarse las cobijas o vuelva a dormir 5 minutos más, opcional. Es muy importante al momento de ducharse, por supuesto, si es el día, filosofar todo lo que más pueda sobre sus dudadas existenciales. Nota: haga uso de su celular, radio o equipo de sonido para calcular canciones por minutos.
Si usted acostumbra a desayunar, ponga a hacer una arepa en bajo mientras se viste. Con cuidado, acicálese lo mejor que pueda hasta que sienta el olor a arepa quemada. Termínese de vestir comiendo y tome sus útiles tal cual los trajo el día anterior. Si es posible empaque mecato.
Si usted pudo cumplir con éxito estos pasos hasta aquí y todavía va a tiempo, no se preocupe, que el Conatra seguro ajusta estos detalles.
Mire el reloj más de 3 veces en el trayecto y piense en alguna excusa creíble. Atención: no se pueden usar más de 2 excusas a la semana, de lo contrario la gente puede llegar a pensar que usted es un impuntual, incluso hasta mentiroso. Mejor asista con la cabeza toda la cantaleta que le digan.
Por último, cuando se baje del bus, piérdase en la naturaleza que le rodea, charle con su amigo el semáforo en rojo y corra por las calles como si estuviera jugando chucha cogida. Acelere, seque el exceso de sudor en el baño y agache la cabeza antes de entrar. Atención: si su clase es con Marta no entre.
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