lunes, 26 de septiembre de 2016

He conocido y no sé



Estamos enterados de los términos que clasifican lo entendible. Circulan los sonidos, las vistas, los aromas y alucinaciones cautivas en el espacio. Entendemos lo que no hicimos y le dimos nombre a lo que no es nuestro. Rehacemos lo establecido y configuramos los dogmas que nos han hecho leyes; leyes tan elementales que canonizan la monotonía, ya no trascienden el entendimiento… son solo palabras. Un lenguaje que de manera inconsciente sabe más de sí mismo que nosotros de su sentido.

Nuestro escape es algo imaginario -¡Existente!- En el sentido del verso. Haría más falta la luna a los ojos terrestres desde la costumbre que desde su naturaleza. Entonces cercenaría el no saber al sentir… ese sentir que sabe que no entiende pero sin duda le siente tan cercano que no dudaría en divulgar su verdad.

-¿Verdad?- otro imaginario que no tiene imagen, tiene video. Tan seguro y tan claro su significado en mí hasta que no lo puedo enseñar. Le conozco, lo sé… no le defino; Quizá, entonces ya no sea verdad. Le he sentido como lo que soy yo: una palabra árida en el diccionario. Una acción a la deriva de mi traumatismo. Le obedezco porque he nacido aquí… en las tierras que dieron nombre a lo que no entiendo.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Tu mi verbo... Yo tu coma



Guitarra de mis ecos ¡Cuando! La última vez que te… Tus cuerdas oxidadas, las notas. Tu astillada barriga, el espacio entre tu espalda y mi pecho. Tus clavijas algo amarillentas, no más. Que, de mis dedos en tu cuello. Mi voz, en tus armonías y tú no, en mis piernas. Que vació entre tu vientre agrietado y, el sonido. Un trozo de madera en una dimensión oculta, profana, algo triste. Tú, solo una guitarra.



Guitarra de mis ecos ¿Cuándo fue La última vez que te acariciaron? Tus cuerdas oxidadas cortan las notas. Tu astillada barriga raspa el espacio entre tu espalda y mi pecho. Tus clavijas algo amarillentas no se mueven más. Que has hecho de mis dedos en tu cuello. Mi voz desafina en tus armonías y tú no vibras en mis piernas. Que vació entre tu vientre se ha agrietado y deja escapar el sonido. Un trozo de madera en una dimensión oculta, profana, algo triste. Tu eres solo una guitarra.

El olvido de mi sombra

Tierna, carismática, algo sensible…  perseverante, coqueta, liberal, inteligente, alegre, risueña e inexistente. Viene con la brisa, duerme en su lejanía, sueña con estar viva. Espíritu errante de corazón urbano; no se conoce, no se codicia. En el filo del tiempo se pierde en la historia

sábado, 24 de septiembre de 2016

Manúal de instrucciones: Cómo llegar tarde




Primero calcule empíricamente la distancia entre X y Y en pasos por minuto. Recuerde que este cálculo se debe hacer de la manera más de “ojito” posible. Un día antes, en la noche, ajuste el despertador a la hora más precisas posible; no hay que olvidar que entre más corto sea el tiempo, más optimo es su quehacer… Tenga en la cuenta considerar las variables de importancia de sus compromisos, como: examen, exposición, cátedra, relleno o trabajo en equipo; si tiene clase con Marta, aborte, no insista, esté manual no es para usted.

Si decidió seguir con este proceso, a la mañana siguiente tómese el tiempo necesario para quitarse las cobijas o vuelva a dormir 5 minutos más, opcional. Es muy importante al momento de ducharse, por supuesto, si es el día, filosofar todo lo que más pueda sobre sus dudadas existenciales. Nota: haga uso de su celular, radio o equipo de sonido para calcular canciones por minutos.

Si usted acostumbra a desayunar, ponga a hacer una arepa en bajo mientras se viste. Con cuidado, acicálese lo mejor que pueda hasta que sienta el olor a arepa quemada. Termínese de vestir comiendo y tome sus útiles tal cual los trajo el día anterior. Si es posible empaque mecato.

Si usted pudo cumplir con éxito estos pasos hasta aquí y todavía va a tiempo, no se preocupe, que el Conatra seguro ajusta estos detalles.

Mire el reloj más de 3 veces en el trayecto y piense en alguna excusa creíble. Atención: no se pueden usar más de 2 excusas a la semana, de lo contrario la gente puede llegar a pensar que usted es un impuntual, incluso hasta mentiroso. Mejor asista con la cabeza toda la cantaleta que le digan.


Por último, cuando se baje del bus, piérdase en la naturaleza que le rodea, charle con su amigo el semáforo en rojo y corra por las calles como si estuviera jugando chucha cogida. Acelere, seque el exceso de sudor en el baño y agache la cabeza antes de entrar. Atención: si su clase es con Marta no entre.

domingo, 4 de septiembre de 2016

No es más que otro ...



En un instante en el espacio, la suerte se encontró con la casualidad. Una línea pintada por monotonía me condujo hacia la espera. En el ápice de la terminal un alma en pena roba mi intriga. Con más o menos 26 primaveras invernadas, cubre su sombra con el velo de la mafia italiana, hijo de la tribu Padang, arlequín de casting. Mi mirada es usurpada por los jinetes del nuevo mundo que descienden de sus arcas. Un caballo le lastima. Doliéndole su ira muerde el puñal, y con vinagre en sus pupilas relincha al viento. Como la esquina de una mesa que golpea siempre el mismo dedo le acusa de atentado. Como político en cólera busca su trono.



Sus horas me persiguen, me añaden a su lista de favoritos. La bengala marca el lugar mientras a su lado alguien llena la copa de su angustia. Le mira entre su hombría… le faltaba un botón.  

lunes, 29 de agosto de 2016

Un rollo de agua



Debe haber alguna clase de empatía entre las letras que imitan lo que ha sido profanado por la vista y retorcido por los oídos. Sin embargo, siempre existe un toque de verdad entre cifrados tan particulares como los escrito. Por mi parte yo no hago más de lo que ya está hecho; no considero un acto conformista mi tranquilidad pero ya ha pasado largo tiempo sin tener que hacer más que escuchar a la vida.

Hay ocasiones tan perfectas, que el tiempo se paraliza con la palabra de un sabio y todo se vuelve un segundo extendido. Mi oído atiende a su consejo, mis ojos beben su verdad y mi mente funciona como un estudio de cine con la promesa de una gran obra. El sonido se pausa para que mi sentido recree el soundtrack perfecto, unos cuantos filtros con escala de azules y grises, un primer plano desde las alturas, enfoque de siluetas, sombras y finalmente un juego de luces que recreen la trama perfecta.

En la primera escena no existe más que el mundo de ella, un ser desconocido, algo joven, tierno y tímido. Seguramente tiene un rostro ideal; piel blanca, cabello liso-castaño, labios carmesí, pómulos ruborosos y dentadura recta. Por otro lado, su coprotagonista le responde a su sonrisa. Atento, seguro y un toque de gracia le hacen el hombre de sus noches .De piel morena, cabello oscuro-corto, ojos oscuros, pómulos redondos y dentadura de riel… de seguro no habrían sido escogidos para chocarse ante mi vista y hacer de este momento una pantomima, pero parecen ser el reparto ideal.

Rápidamente mis guionistas mal pagados trabajan en una historia que encaje entre lo real y lo imposible, el lio de todo buen drama. La segunda escena empieza con un balance sincronizado de manos y dedos. Se sostienen en el aire hasta llegar a sus rostros. Sonríen, se besan y como un acto kamikaze, él, resbala su mano sin paracaídas para peinarle el miedo; ella agacha su cabeza, y como una especie de venia él recibe su encanto. Todo parece ser capturado en 1080p, y mis cámaras son atrevidas, sagaces, o quizá este sea un silencio que merece ser oído.


Finalmente, el tercer acto está listo para empezar. Sin cortes, ni pausas o algún otro chance para rodar, él, recibe su rostro entre sus almohadas y con un silencio sepulcral mira entre sus cejas… ella solo tenía un ojo, pero le sonreía tan profundamente que pareciese que su vista no le desconociera. Sus sentidos le pertenecen a él, y todo lo que emana su esmeralda es la magia que celosamente esconde el tiempo. Su tuerto tiembla con ganas de abrirse solo para hacerlo infinito; ese instante que se roba mi conciencia y da un respiro a mi alma se convierte en un sublime recuerdo que quedará marcado en un rollo de agua que seguro me hará el ganador de un Oscar… ese segundo se hará el rayo de luz que despeje mis tinieblas. Y aquellos vacíos que no narre mi cortometraje se perderán en mi alma como esa magia que me habla en la lejanía; esa voz que escucho que me lo facilita todo. Es esa muestra divina que me enseña cómo sobrevivir dentro de esta jaula mortal en donde mi silencio hace historia.

lunes, 15 de agosto de 2016

Navegando entre mis noches perdidas



Veo salir las horas de sus casas mientras el reloj se suicida.

Veo la mañana perdida caminando entre susurros toscos.

Veo, y no veo los ojos que responda a mi ausencia.

Las pupilas no se tocan ni por coincidencia.

¿Por qué se siente tan frío el calor de la mañana?

Me duele la pereza, me duele el somnoliento del viento.

Aguardo en la esquina de una acera por una ruta que me alcance. 

A través de sus retrovisores contactan dos almas perdidas,

La que me lleva a mi destino y la que conduce para no llegar a casa.

En una especie de danza coreográfica las almas errantes siguen la marea.

Le tengo susto al día que me mantiene sonámbulo.

Me vuelvo claustrofóbico aun cuando estoy en la ventana.

Y justo antes de cerrar mis ojos y acompañar a Morfeo

Veo el jugo del sol licuado por las ramas de un clérigo guayacán

Veo un hombre en medio de la carretera arriesgando su humanidad para salvar la vida de una mariposa incapaz de volar

Veo a un perro detrás de una reja saludando a un indigente como si le conociera de otra vida.

Veo y la veo con mis ojos entre abiertos... respiro.

No sé si era el hijo del sol recogiendo las  alas de un ángel lo que revivió la mañana

O si fue un romance de historia lo que inmortalizó la magia de lo imposible

Lo que me hizo despertar fue recordar los sueños de mis horas en vela

Y encontrar su mirada navegando en mis noches perdidas